El mandatario de los EE.UU. se confundió entre los ‘chochos’ padres y alentó y dirigió al equipo de su menor hija Sasha.Se le caía la baba. Barack Obama, el hombre más poderoso del mundo, asistió a un campo de fútbol en Washington para presenciar un partido de la menor de sus hijas, Sasha.
Vistiendo jeans y una casaca de su equipo favorito de béisbol, Obama hizo las veces de DT del equipo, y no tuvo reparos para confundirse entre el resto de sonrientes padres y dirigir a las chicas que disputaban un duro encuentro.
Luego de que Sasha anotara uno de los goles de su equipo, Obama no pudo contenerse y saltó y gritó de alegría.
EL COMERCIO
EE.UU
16/05/09

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