Crónica política donde se describe quiénes conforman el entorno más cercano, hasta ahora poco conocido, de Yehude Simon.Por Gerardo Caballero
Aquel martes de octubre, una legión de periodistas aguardaba en el Patio de Honor de Palacio de Gobierno al protagonista de la noche. De pronto, Yehude Simon atravesó esa explanada de suelo adoquinado para dar sus primeras declaraciones como presidente del Consejo de Ministros. Solo dos hombres lo acompañaban: un edecán de la Fuerza Aérea del Perú y un hombre de impecable terno y anteojos de montura dorada.
Nadie en ese momento sabía su nombre ni sospechaba de su importancia. Se trataba del ingeniero Javier Málaga Cochella.
Fue en el 2003 cuando ambos se conocieron. Yehude Simon era el converso presidente regional de Lambayeque y creía como en un dogma que la inversión era la ruta más segura hacia el progreso. Para encontrar el atajo en ese camino, Simon contrató los servicios de la consultora Málaga – Webb & Asociados (MWA), cuyo socio principal era el hombre de anteojos que lo acompañaría cinco años más tarde en Palacio.
Lo primero que Yehude Simon anunció a la prensa aquel 14 de octubre del 2008 fue la realización de un concurso público para elegir al candidato del Poder Ejecutivo a la Contraloría General de la República.
Y así lo hizo. Unas semanas después, nombró una comisión encargada de evaluar a los candidatos. Richard Webb, el otro socio de MWA, la presidió.
El día en que la comisión liderada por Richard Webb presentó a los tres candidatos finalistas a la Contraloría, el 2 de diciembre, más de uno se sorprendió con la inclusión de Mayén Ugarte Vásquez-Solís, gerente fundadora de la consultora Governa.
De esas canteras proviene otro de los colaboradores de Yehude: el arquitecto Raúl Molina Martínez, quien un día antes fue nombrado secretario de Descentralización de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM).
Simon y Molina estrecharon relaciones a partir del 2008. El ahora primer ministro encabezaba entonces la Asamblea de Presidentes Regionales y Molina era uno de los asesores de ese foro.
¿QUIÉNES LO RODEAN?
Ahora, casi seis meses después de que Yehude Simon llegara a las instalaciones de la PCM, Javier Málaga es su mano derecha y el jefe del gabinete de asesores de ese despacho.
Aunque Málaga y Molina cuentan con toda su confianza, se dice que el vínculo que tienen con Simon es básicamente profesional. En cambio, hay otros dos asesores con quienes tiene una relación de índole más personal.
Uno de ellos es Segundo Vásquez Gómez. Se conocieron en 1973. En esos días de gobierno militar, Vásquez era un funcionario de bajo rango del Ministerio de Agricultura y trabajaba en Chepén (La Libertad).
En 1980, Simon volvió a encontrarlo en Chiclayo. Vásquez había escalado posiciones en el Ministerio de Agricultura. Pasaron más de 20 años hasta que el destino quiso reunirlos una vez más. Era el 2002, Simon había ganado la Presidencia Regional de Lambayeque y puso a Vásquez a dirigir la transferencia.
El otro es el economista Ronald Montes Matos, quien acompañó a Yehude Simon como gerente regional de Planeamiento y Presupuesto de Lambayeque, entre el 2003 y el 2006.
Junto con su secretaria personal, Mercedes Cañola Carrasco, todos ellos integran el círculo que rodea al primer ministro.
También se han incorporado a este entorno la abogada Sara Arobes Escobar y Pierre Nalvarte Salvatierra, según se dice, por sugerencia de Javier Málaga.
Pero ellos no son los únicos depositarios de la confianza del primer ministro. Fuentes consultadas por este Diario aseguran que existe un autodenominado “asesor en la sombra”: el boliviano Aníbal Aguilar Gómez, especialista en cultivo alternativo.
Él es el coordinador del módulo Perú Crecer, estrategia lanzada por el Gobierno para combatir la pobreza en las zonas urbano-marginales de Lima y Callao.
LOS AMIGOS QUE PERDÍ
En la PCM hay quienes se sorprenden al ver que Yehude Simon se rodea básicamente de tecnócratas que algunos se afanan en tildar de “neoliberales”.
Hasta el momento, parecen equivocarse quienes creían que Simon trabajaría con sus antiguos camaradas de Izquierda Unida o de Patria Libre.
La prisión lo ayudó a distinguir a los amigos genuinos de aquellos que solo fingen estima. “Algún día escribiré el por qué de las decepciones. Hubo decepciones muy grandes, de gente que debió ayudar y colaborar, que había trabajado a mi lado”, dice ahora Simon.
De aquellos, solo Javier Diez Canseco no lo olvidó cuando el ahora primer ministro pasó en la cárcel los peores años de su vida (1992-2000) por una supuesta apología al terrorismo.
En cambio, fueron líderes de otras tiendas, antiguos —y tal vez vigentes— adversarios políticos, quienes durante esos años lo sorprendieron con sus visitas y su solidaridad como Armando Villanueva, Mercedes Cabanillas, Celso Sotomarino, Rafael Rey, Julio Castro Gómez y Ernesto Gamarra.
“Cuando tienes poder, tienes cien mil amigos”, reflexiona ahora sentado en uno de los sillones de su despacho. Pensar que al inicio solo lo acompañaban Javier Málaga y su edecán.
EL PERSONAJE: YEHUDE SIMON.PRIMER MINISTRO
Es hincha de la “U” pero ama al Juan Aurich
Dicen que se persigna cada vez que está en un avión a punto de despegar. Dicen que en la PCM lo ven como un hombre honesto y con compromiso social. Demasiado honesto, para algunos.
Al día siguiente de asumir su cargo dijo sin reparos que dos ministros ratificados dejaban el Gabinete.
A Yehude Simon no parecen afectarlo las coyunturas políticas adversas. Son las desgracias que llenan las portadas de los diarios las que más lo trastocan: “Uno incluso cuando duerme está soñando con los sucesos del día. Yo ya no puedo dormir”.
Yehude Simon no firma actas. Y no las va a firmar. “Hay que rescatar el valor de la palabra empeñada”, suele decir.
Cree en los milagros. Asegura que la Virgen de Guadalupe le salvó la vida hasta ocho veces. “Está probado”, dice.
Es un hombre felizmente casado. El día que el presidente Alan García le pidió ser primer ministro lo consultó con su esposa Nancy Valcárcel, sus tres hijos varones y su hija. La venia de la familia hizo que Yehude Simon llamara a la una de la madrugada del sábado 11 de octubre para decir sí.
Simon parece una contradicción. Es un antiguo hombre de izquierda y católico confeso; es un hincha de Universitario que ama al Juan Aurich; y es un político sin ínfulas que no aprendió a administrar la verdad.
EL COMERCIO
PAÍS: PERÚ
FECHA: 19/04/09

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