MUNDO: Unos 610 niños muertos y 3.700 huérfanos deja el narcotráfico en México

domingo, 12 de abril de 2009
La cifra engloba desde bebés de dos meses hasta jovencitos de 16 años asesinados entre diciembre de 2006 y marzo de 2009

Ciudad de México. (dpa) – Unos 610 niños y adolescentes murieron en los últimos 27 meses en México por la violencia del narcotráfico y 3.700 quedaron huérfanos, según datos de la Secretaría de la Defensa Nacional publicados hoy en el diario “La Jornada”.

La cifra engloba desde bebés de dos meses hasta jovencitos de 16 años asesinados entre diciembre de 2006 y marzo de 2009, período en el que murieron de manera violenta unas 12.000 personas en México en hechos asociados con el crimen organizado.

Del total de niños y adolescentes muertos, 427 habían sido reclutados por el crimen organizado, 110 murieron de manera fortuita en el fuego cruzado entre bandas rivales o de los cárteles con la policía y 73 en ataques dirigidos a miembros de sus familias.

La presencia de niños-narcotraficantes en las filas del crimen organizado aumentó en los últimos años. Muchos son “rescatados” de la calle o de centros de reclusión para menores por los cárteles de la droga, que pagan la fianza y luego los ponen a trabajar como asesinos a sueldo o repartidores de droga.

“En muchos de los casos, el primer paso para cooptarlos es brindarles protección jurídica, alimentaria, de vestimenta y de vivienda. Luego, son entrenados en el manejo de armas”, afirma el informe militar.

Los jovencitos reciben por sus servicios un sueldo inicial de 5.000 a 10.000 pesos mensuales (375 a 750 dólares), más de lo que podrían percibir en otros empleos. Cuando logran consolidarse en la estructura de los cárteles, sus ingresos se incrementan.

“Los niños sicarios son utilizados por el crimen organizado como avanzada en acciones armadas en contra de miembros de otros grupos, y como espías de las bandas rivales”.

Según los datos oficiales, un 30 por ciento de los pequeños matones a sueldo que pierden la vida en enfrentamientos van a parar a fosas comunes porque nadie reclama sus cuerpos.

En paralelo, está el drama de los pequeños que pierden a sus padres de manera violenta.

“Estos 3.700 menores de edad han quedado marcados sicológicamente al haber observado uno de los hechos más traumáticos de su vida, y a ello hay que agregar que han tenido que sobrellevar otro problema mayor: vivir con desconocidos o familiares para no ir a una casa hogar”, señala el informe.

“En este contexto, las ejecuciones están provocando que los niños se vuelvan víctimas y después en victimarios por el odio con el que están creciendo”.

Las estadísticas indican que el 9,23 por ciento de los delitos cometidos en México tienen como autores a niños de 12 a 15 años.

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